
No cabe duda de que la crisis sistémica a la que nos ha arrastrado el capitalismo financiarizado, y los políticas neoliberales a su servicio, han despertado un clamor sin precedentes: de norte a sur, y de este a oeste, la gente está perdiendo el miedo y empieza a señalar a los culpables.
Pero el capitalismo está lejos de sentirse tan amenazado como para tener que renegociar su supervivencia (tal y como sucedió en los años 30), antes al contrario, amenaza con quitárnoslo todo. Ciertamente, Monsiuer le Capital es consciente de que sólo puede sobrevivir a base de expropiar lo común y de hacerlo cada vez más rápido. Por eso, necesita dar por clausurado el pacto social de posguerra, y mercantilizar de una vez por todas la educación, la sanidad o la fuerza de trabajo.
Es en este contexto donde el actual gobierno ha aprobado la Reforma Laboral más dañina, hasta la fecha, contra los derechos de los y las trabajadoras, desmontando casi por completo el actual sistema de relaciones laborales e instaurando el despido casi gratuito. En efecto, esta reforma, confeccionada a la medida de la CEOE, rebaja la indemnización por despido en la mayoría de los casos a 20 días por
año trabajado en lugar de los 45 actuales, para lo cual las empresas solo tendrán que alegar una disminución de ingresos durante 9 meses, y con un máximo de 24 mensualidades, frente a las que existían hasta ahora. Este abaratamiento del despido afectará del mismo modo tanto a los nuevos contratos como a los que ya estuvieran en vigor. Con esta reforma, los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) ya no necesitarán la aprobación de la Autoridad Laboral, lo que implicará más despidos colectivos con la indemnización mínima. Además, los convenios colectivos que sean denunciados por las empresas sólo mantendrán su validez durante dos años; transcurrido ese tiempo, la empresa podrá fijar las condiciones de trabajo que estime oportunas. Por si fuera poco, los parados y paradas que reciban la prestación de desempleo podrán ser obligados a realizar "servicios a la comunidad" para poder cobrar dicha prestación, lo que provocará más despidos en las administraciones públicas.

Ante dicho ataque, apoyamos a convocatoria de Huelga General del próximo 29 de marzo y hacemos un llamamiento para participar en los piquetes ciudadanos, demostrando nuestro compromiso y solidaridad con la lucha.
La construcción de una nueva soberanía a través del empoderamiento ciudadano y de la ruptura de fronteras para localizar en el mercado global al nuevo poder opresor es una tarea desde luego ingente. Y un paso necesario es sin lugara dudas posicionarse en contra de esta reforma laboral de manera activa hasta su derogación y, por tanto, unirse a la huelga general convocada este 29 de Marzo. En este sentido instamos a todos los colectivos y a toda la ciudadanía, no sólo a los miembros de la comunidad universitaria (profesores y alumnos de enseñanzas medias, trabajadores, autónomos, parados, funcionarios, jóvenes sin futuro, etc) a sumarse a esta jornada de protesta y paralización de la actividad del país.

Son muchas las escuelas filosóficas que nos han enseñado a ejercer la crítica activa hacia el presente para mejorarlo, es un bagaje cultural con el que todos contamos. En este sentido podemos recordar a Walter Benjamin, inscrito en la Escuela de Frankfurt, judío huido del totalitarismo nazi y crítico feroz del capitalismo de su época, cuando teorizaba acerca delsupuesto progreso de nuestras sociedades levantado siempre sobre los desfavorecidos, las víctimas, las ruinas de nuestra civilización. No dejemos pues que la maquinaria del capitalismo siga avanzando de este modo, no permitamos que hagan de nosotros las nuevas víctimas. Somos el 99%.
Sólo una movilización prolongada y creciente podrá hacer frente a la envergadura de estos ataques. No es momento de pesimismos, ni de resignación. ÚNETE A LOS PIQUETES CIUDADANOS EL 29 DE MARZO ¡LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO!
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